domingo, 26 de enero de 2014

La Oración de Jabes: ¿Cuántas bendiciones tienes ya?


La Oración de Jabes: ¿Cuántas bendiciones tienes ya?

Texto: 1 Crónicas 4:9-10


Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: «Por cuanto lo di a luz con dolor.» 10 Invocó Jabes al Dios de Israel diciendo: «Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe.» Y le otorgó Dios lo que pidió

Introducción


¿Has conocido de alguna persona que no les gusta su nombre?  ¿A cuántos no les gusta su nombre?

El nombre de Jabes su significado es “dolor” o “sufrimiento al punto de la tristeza” (1 Crónicas 4:9-10). Imagínate si tus padres te hallan llamado tristeza cuando naciste. Me gusta hablar de historias de la biblia que usualmente no se enseña en clases bíblicas de niños. Aquí realmente no es una historia, sino una mención de una simple oración, por una persona no muy conocida que él le hizo a Dios y Dios se la contesto. A veces pensamos  alguna acción que tomamos en esta vida no es de mucha significancia. Pero lo que no estamos realizando que constantemente estamos cambiando el futuro. El futuro no está escrito aun. Cualquier cosa puede pasar sea buena o mala. La Biblia nos ensena que debemos aprender del pasado, guardar todo nuestro ser en lo presente, para tener un buen porvenir al final: la Vida Eterna con el Señor. Esto es el “Todo” del hombre como declara Salomón en los últimos versos de Eclesiastés 1- 2:13-14 – “El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. 14 Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala” Así que cualquier cosa que hacemos ahora va a tener un impacto en el futuro. Simplemente, hagamos lo posible ahora para que ese futuro estemos en la presencia del Todopoderoso. Dice la biblia que Jabes era más ilustre (respetado) que los demás. Era de admirar, por sus logros. Dios quiere que seamos admirados por nuestra humildad y devoción al Señor. “Mira que persona más espiritual” etc. ¿Por qué será que Jabes era más respetado que los demás? No sabemos lo que él hizo pero se puede decir que el cambio el significado de su nombre por sus acciones.

La Bendición de Dios

A veces tomamos esa palabra en vano, ya que lo usamos como un saludo: “Dios te Bendiga” o en ingles cuando alguien estornuda le dicen: “God Bless you”. Tan fácil que oímos la palabra Bendición. Pero es algo que uno le pide a Dios. Así como Jabes: “Te ruego que me des tu bendición”. ¿Cuántas veces rogamos a Dios por muchas cosas, sin embargo, casi no ROGAMOS por su Bendición? La Bendición en los tiempos bíblicos era tan importante como la Salvación. Leemos en la biblia el caso de Esaú. Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito. Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío. Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. Dijo entonces Esaú a su padre: —¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío! Y alzó Esaú la voz, y lloró. Génesis 27:33-35, 38. En el nuevo testamento la biblia dice que: Esaú lloro con amargura por vender la bendición por un plato de lentejas. Dice en Hebreos 12:15-17 –  Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine a muchos. 16 Que no haya ningún fornicario o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. 17 Ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no tuvo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Que eso no nos pase a nosotros. Estamos propensos a perder la bendición de Dios si nos desviamos de las cosas que realmente son importantes para nuestras vidas espirituales.

Les voy a contar un cuento o mas bien una parábola. Hubo un hombre que murió y fue al cielo. El ángel le dio la bienvenida y les dio un tour de su nuevo lugar en el cielo. “Estas son la calles de oro, el mar de cristal allá, y allí el árbol de la vida” de dijo el ángel. El hombre noto un edificio como una especie de almacén cerrado con cadenas y candado. El hombre le pregunto al ángel: “¿Y qué tal esa estructura allí? ¿Qué es? El ángel le dijo: “No es de mucha importancia, caminemos para que veas el Gran Trono Blanco”. Pero la curiosidad del hombre fue tan grande por saber lo que había dentro de ese enorme almacén. “No” dijo el ángel. “Si, Si, por favor” dijo el hombre. “Ok, pues si realmente quieres saber lo que hay dentro de ese almacén te lo demostraré, pero te advierto que no te va a gustar lo que vas a ver”. Pues el hombre de todas maneras quiso entrar. Cuando abrieron las puertas, el hombre vio cajas envueltas con papel de regalo blanco y con citas rojas. Cada uno de los regalos tenía el nombre de una persona. El hombre noto rápido que uno de esos regalos tenía su nombre escrito. “Veo una caja con mi nombre” le dice el hombre. “¿Qué hay adentro de cada una de esas cajas? El ángel le contesta: “Estos son las bendiciones que Dios tenia para cada uno de ustedes pero ninguno fueron reclamados”.  ¿Cuántas veces hemos pedido a Dios por otras cosas, sin embargo no le pedimos a Dios que nos den de Su bendición? El tiene bendiciones especiales para ti. ¡Reclámalas! La Biblia pone la bendición al mismo nivel que la Vida Eterna. “Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna” (Salmos 133:3)

Jehová había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.» (Génesis 12:1-3)

Esa bendición se estaba refiriendo al Mesías prometido. Desde aquel entonces todos los descendientes de Abram anhelaban de ser parte de esa bendición en la cual las madres judías deseaban ser “la bendita” y que del fruto de su vientre vendría el Salvador del mundo. Por eso la mayoría de las oraciones de los judíos era pidiéndole a Dios por la bendición prometido a Abram.

La bendición fue cumplida cuando nació nuestro Señor Jesucristo y en el día de Pentecostés fueron a Jerusalén todas las naciones de la tierra y allá fue establecida el Reino de Cristo, la iglesia con poder y gran Gloria.

Gracias a Dios que hoy en día somos parte de la bendición recibida. Así que cada vez que alguien te diga: “Dios te Bendiga” sabemos ahora es de la bendición de Abram cumplida en Jesucristo. En el dia de Pentecostés, como 3000 personas fueron añadidas a la iglesia para ser parte de la bendición de Dios. Por la Fe, arrepentimiento y bautismo pudieron recibir la bendición y vida eterna. Tu puedes tener también esa bendición.