sábado, 9 de enero de 2016

Agrada a Dios

Agrandando A Dios

Introducción: Fuimos creados para agradar a Dios.

El actor Andrés Garfield, el que hizo el papel del Hombre Araña, comento en una de sus entrevistas que trataba constantemente de agradar a todo aquellos relacionado a las películas. “La presión de hacer todo correcto… y al final de cuentas terminas complaciendo a nadie”, digo él.
Si eres un actor de películas, una madre, un pastor, un empleado, jefe, vendedor, ministro, predicador, siempre es frustrante tratar de complacer a todos. De acuerdo a la Biblia, debemos realmente complacer a Dios. Jesús dijo: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” (Juan 8:29). Él es nuestro ejemplo.
Pablo nos dijo en su epístola de los gálatas que: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10)

Las Cosas que desagradan a Dios

Ceder a la Tentación

Eva fue tentada por cosas agradable a la vista: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6). Muchas veces somos tentados por lo que vemos en la TV, en el trabajo, en los centros de comercios, etc. Donde quiera vemos cosas agradables a la vista. Si uno es diabético le tientan las cosas dulces. Si uno padece de alta presión le tientan las cosas saladas. Muchas veces caemos como Eva quien cedió a la tentación, por tanto, desagradando a Dios.

Sin Fe

La Biblia dice que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Por la falta de Fe, Pedro se hundió en el mar. La falta de fe los discípulos estuvieron desesperados durante la tormenta en alta mar. La falta de fe nos hace pensar que las cosas nos irán mal, porque no estamos en aquel que puede calmar las tempestades de nuestras vidas. No tenemos confianza en aquel quien es dueño del mañana. “Si Dios quiere” debe ser nuestro vocabulario. Todo momento andamos por fe y no por vista. Confiar en el Rey de reyes y Señor de señores, Rey del universo.

Agradar al Hombre

Decisiones de la vida: ¿Agradar a Dios o al Hombre? Hay tiempo que el hombre quiere hacer las cosas para agradarse si mismo. Mira lo que dice la biblia: “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:8). El apóstol Pablo nos enseña que: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:10). Lo que esto significa que nadie puede servir a dos señores. Está claro como el agua. La consecuencia de agradar al hombre es dejar de ser servidor de Cristo. Pensemos las maneras que nosotros dejamos de ser servidores de Cristo. Aunque nos digan que aceptemos las ordenanzas de los hombres y la legalización de las drogas y matrimonio gay, nosotros seguiremos obedeciendo el mandamiento de Dios: Digamos como Pedro… Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29).

¿Cómo Realmente Agradar a Dios?

Sacrificios Espirituales

En el antiguo testamento en la ley de Moisés, el pueblo de Dios, para agradar a Dios tenían que hacer sacrificios de animales. “Para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos” (Esdras 6:10). Para los que vivimos en la Gracia de Dios tenemos que hacer sacrificios espirituales. Romanos 12:1-2 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Cada vez que cantamos le ofrecemos sacrificios de alabanza: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15).

Aplicación:

Por la obediencia demostramos el deseo de agradar a Dios. ¿Es tu vida agradable a los ojos de Dios? Dice el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4:1: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.”
Dios quiere que le agrade a través de la obediencia: Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro (1 Pedro 1:22)
El acto de obediencia que nos purifica (y agrada a Dios) es el bautismo en las aguas, donde se cumple el evangelio de Cristo. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).
Conclusión – Muchos viven para agradar a alguien. La mayoría viven para agradarse a sí mismo… Agradando a Dios debe ser nuestro único motivo en la vida cristiana. 

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